Escribe: Hector Minguillo
Con el propósito de frenar la depredación
de las frágiles manchas de camu-camu (Myrciaria dubia) en
torno a las cochas o quebradas donde se estancan las aguas del río
y -a la vez- aprovechar la creciente demanda nacional e internacional de
este milenariofruto nativo que posee 33 veces más de ácido
ascórbico (vitamina C) que el jugo de limón, la comunidad
campesina "Juventud Yarina" ubicada en el río Napo,
distrito de Mazán, provincia de Maynas, departamento de Loreto, viene
estableciendo 100 hectáreas comerciales de dicha planta con el apoyo
genético y tecnológico de la Estación experimental
agropecuaria "San Roque" del instituto nacional de investigación
agraria (INIA), dando un ejemplo de creatividad a todos los campesinos
y nativos de la Amazonía Peruana, al dejar de ser simples recolectores
del recurso, para convertirse en productores activos del mismo, de cara
al mercado.
ALTO AL SAQUEO
Como se sabe, el camu camu es una planta oriunda de nuestra amazonía,
con una variedad arbórea, cuyos nobles frutos rojos - similares a
los del cerezo- poseen 2700 miligramos de ácido ascórbico
en cada 100 gramos de pulpa, frente a 92 mg. de la naranja y 60 mg. de la
guayaba, para citar un sólo ejemplo.
El descubrimiento de esta excepcional ventaja ha convertido al camu-camu
en virtual "oro vegetal", motivando una sobreextracción
del recurso -incluso en verde- con riesgo de extinguirlo, más o menos
como en la fábula de las gallinas de los huevos de oro.
Sólo el año pasado, dos empresas comercializadores indujeron
a personas que no conocen el ecosistema de las cochas, al internarse en
éstas y sacar la mayor cantidad posible de frutos, aun destruyendo
a las plantas, para exportar la pulpa al Japón, donde existiría
una demanda insatisfecha de 5,000 toneladas por año, en tanto que
toda nuestra oferta actual no llega ni al 1% de ése volúmen,
porque nunca antes nadie se preocupó por impulsar las plantaciones
masiva de la especie.
ASOCIACION DE CULTIVOS
Alarmados frente a esta situación, los campesinos de Juventud Yarina
y otras comunidades aledañas decidieron, en 1995, sembrar camu-camu
en los suelos inundables, y pijuayo -para plamito y fruta- en las terrazas
medias y altas, aplicando sistemas de producción agrícola
basados en la conjunción de lo mejor de la tecnlogía tradicional
y la tecnología moderna, incluyendo la asociación de cultivos
permanentes y estacionales, para aprovechar plenamente el potencial productivo
del ecosistema, sin deteriorarlo.
Dentro de este marco, el cmu camu se planta en asociación de productos
de corto periodo vegetativo, tales como: arroz, maíz marginal 28,
maní rojo y blanco, y frijol caupí o chiclayo, los cuales
rotan hasta que el camu camu logra un buen desarrollo, para quedar como
cultivo permanente.
Gracias a las investigaciones de la EEA "San Roque", el periodo
de desarrollo de las plantaciones de camu camu se ha reducido a casi la
mitad del tiempo que normalmente ello insume (cinco años), mediante
el injerto de los plantones, técnica que ya dominan tres campesinos
de "Juventud yarina" capacitados por dicha estación.
TAMBIEN PIJUAYO
Por otro lado el pijuayo para palmito se instala asociado con arroz carolino,
después de cuya cosecha se siembra yuca (en especial la fariña),
a lo que le sigue una cobertura antimalezas de la leguminosa Centrosema
macroarpum, que a la vez capta y fija el nitrógeno del aire, en beneficio
del cultivo principal.
El manejo planificado de ambos cultivos permanentes permite asegurar buenos
índices de productividad y rentabilidad para los campesinos, sin
destruir el equilibrio del ecosistema.
PRIMEROS RESULTADOS
Como reflejo de todo lo anterior, en diciembre próximo se completará
las primeras 100 hectáreas de cam camu en la zona antes indicada,
coincidiendo con la primera cosecha de las plantaciones iniciales. Previamente,
el mes pasado empezó la pimera zafra de pijuayo para palmito.
En resúmen, los campesinos de "Juventud Yarina" y comunidades
vecinas están cristalizando este trabajo pionero con el apoyo genético-tecnológico
del INIA y la ayuda financiera del Fondo General de Contravalor "Perú-Canada",
teniendo como ejecutor del proyecto al Centro de Promoción y Desarrollo
de la Amazonía Peruana (CEPRODESA).
Aún más, esos campesinos ahora no sólo procesan las
semillas de los cultivos de corto período vegetativo, sino también
las de camu camu y pijuayo, incluso como semilleristas del INIA-Iquitos.
Dentro de éste contexto también cabe destacar que las mujeres
forman la tercera parte del total de semilleristas y que son ellas las que
impulsan a sus compañeros en los trabajos solidarios o de "minkas".
Además, todas cuentan con módulos de crianza de animales menores
y administran dos bodegas donde se comercializan productos de primera necesidad.
A la vez, la comunidad campesina "Juventud Yarina" cuenta con
una embarcación fluvial de 60 toneladas métricas de capacidad,
construida por ella misma, para brindar servicios de carga y transporte
de pasajeros a los habitantes de los distritos de Mazán, Orellana
e Indiana en el río Amazonas.
(publicado en la revista AGRO NOTICIAS No 215, 20/11/97)